Gambatte!!

gambatte!!Gambaru es un verbo en japonés que significa persistir en una tarea con tenacidad hasta que es completada.
Otro significado indica que es un esfuerzo persistente hasta que se obtiene el éxito.

Es una expresión que tiene un gran impacto cultural, ya que anima a las personas a nunca rendirse, especialmente cuando no hay oportunidades de ganar.
Ponen un mayor énfasis en el esfuerzo que en el resultado; esto no significa que el resultado no sea importante y que ellos no busquen obtener la victoria, sino que saben que al realizar el mayor esfuerzo posible, el resultado obtenido será satisfactorio.

Dentro de la cultura japonesa existe la expresión Gambatte kudasai; el significado que tiene es trabaja duro, da lo mejor de ti.  Al ser una expresión común, las personas lo utilizan para darse ánimo unos a otros.

En las artes marciales es un término muy utilizado, tanto por el maestro a sus alumnos como entre los propios alumnos. Lanzar un “Gambatte!!!” en medio de una actividad que resulta extenuante invita al resto a das un poco más, a seguir intentándolo.

Para aquellos que desconozcan la lengua nipona, comentar brevemente que “Gambaru” sería nuestro infinitivo, mientras que “Gambatte” se convierte en un imperativo, por eso en muchos casos se une a kudasai para darle un toque cortés (por favor, sigue adelante, no te rindas). Aún siendo cortés, nunca debería usarse con una persona mayor o de posición superior, ya que no deja de ser una instrucción.

[Parte del artículo está tomado del Blog de KaizenGT]

Por qué ya no veo exhibiciones de artes marciales?

Recuerdo cuando esperaba ansioso el momento en que emitieran en la Eurosport la gala de París-Bercy para poder grabarla y así poder disfrutarla una y otra vez. En esa época no había nada parecido a YouTube y este y otros eventos eran nuestras únicas fuentes visuales de los diferentes estilos de artes marciales.

Luego llegó internet, y un poco más tarde la posibilidad de ver vídeos online. No pasó demasiado tiempo hasta que pudimos ver un montón de contenidos relacionados con las artes marciales más variopintas. Reconozco que siempre me ha gustado consumir ese tipo de contenidos, y prueba de ello es este mismo blog donde durante mucho tiempo he compartido gran cantidad de vídeos.

Por otro lado, como practicante, he podido presenciar y también participar en diferentes eventos donde se han podido hacer demostraciones y exhibiciones.

Entonces, ¿a qué viene ese título en el artículo?

Empecemos diciendo que aquí consideró tres tipos diferentes de demostraciones/exhibiciones: la primera es en la que el artista marcial realiza técnicas al aire, la segunda sería en la que las técnicas son realizadas contra un oponente pero de una manera técnica. La última sería en la que intenta mostrar la aplicación realista del repertorio de técnicas de su estilo contra un oponente.

La primera y la segunda me siguen gustando, ya que puedes ver la manera de trabajar, pero suele ser aburrida para el público general y se suele sustituir por la tercera.

En esta tercera es donde empiezo a ver los problemas. Hace tiempo veía este tipo de actuaciones con interés, observando con detalle cómo se ejecutaban las técnicas para golpear, controlar o derribar al oponente. Así mismo, me daba cuenta que en muchos casos, el público alrededor no mostraba ese mismo interés, y en algunos de ellos la asistencia del público era residual.

¿Por qué? Bueno, es sólo mi opinión, pero la sensación que tengo desde hace tiempo es que lo que falla en las exhibiciones es que la gente no las siente como reales. No estoy diciendo que las técnicas no duelan, o no sea efectivas, nada de eso; el problema está en la amenaza.

¿Qué es la amenaza?

Es aquello que nos obliga a actuar en nuestra defensa.

Si la amenaza no parece realista, la respuesta parecerá forzada. En muchos casos el atacante simplemente suelta un puño al aire sin dirección clara, o una patada sin decisión; en ese momento el que lo recibe realiza una técnica completamente desmedida en comparación con la amenaza que ha recibido, y eso el público lo nota, lo percibe, y no lo compra.

Todavía me paseo por internet, buscando algo que pueda comprar…

Luego nos quejamos…

Es ver estas cosas y acabar con la vena hinchada. Hinchada por que este señor pueda vivir de este cuento, hinchada porque nadie los para, hinchada porque ves que tiene séquito que le sigue y que es cómplice de esos engaños.

Como digo siempre, esto nos hace mucho daño si queremos que las artes marciales sean respetadas más allá de las películas de chinos de los años 70.