Estilos Enfrentados: Wrestling Vs Judo

Como ya sabreis, proceso gran respeto por todas las artes marciales (no así por todos los artistas marciales) por lo que me sentí bastante incómodo cuando una persona, para explicar a otra que era el Sambo dijo: “Es como el Judo, pero mucho más duro”

Vamos a ver señores, todas las artes marciales son duras o blandas según  quién o cómo las practique. El karate puede ser demoledor, así como el Kungfu. Recuerdo que antes de practicar Choy Lee Fut le dije al que luego sería mi instructor: “¿Pero esto no es como si bailaran?”

Ahora recuerdo el Choy Lee Fut como un estilo bastante duro y fuerte, con movimientos penetrantes y potentes. También he sufrido técnicas de Aikido en las que pensaba que mis huesos rompían, pese a parecer un estilo fluido y sin fuerza aplicada.

En fin, seamos correctos, y no confundamos las cosas: un judoka de 100 kilos puede ser demoledor, igual que un boxeador o un luchador de Tae kwon do.

Estilos enfrentados: Karate Vs TKD

Como buen amante de las artes marciales, siempre me ha gustado elucubrar acerca de qué estilo sería mejor o peor, o quién ganaría en una pelea.

Lógicamente, la conclusión a la que se suele llegar es que no es el arte marcial, sino el practicante el que determina el combate, pero también es posible que ciertas artes marciales tengan más facilidades cuando las reglas les favorecen.

En el video que presento a continuación, se enfrentan un luchador de TaeKwonDo (WTF) y uno de Karate (Kyo Kushin Kai). El enfrentamiento está descompensado desde un principio, sobre todo por corpulencia; el luchador de Karate es demasiado contundente para el taekwondista, que le cuesta guardar la distancia de seguridad para poder lanzar sus patadas.
Otra cosa a tener en cuenta es que el luchador de TKD gasta mucha energía en sus ataques, perdiendo al poco rato cualquier capacidad de respuesta; sin embargo, durante el primer minuto es bastante peligroso por la inercia que desarrolla.

Reseño también que las reglas del combate no permiten ataques de puño a la cabeza; en caso contrario, es muy posible que el karateka hubiera tumbado al contrincante rápidamente.