Entrenando sin saber qué

Hace unos días presencié el entrenamiento de Shotokan Karate en la escuela de un afamado maestro donde yo vivo.

La verdad es que cuando llegué estaba bastante emocionado, supongo que será porque sigo pensando que cuando alguien es maestro y afamado, la calidad de sus clases tiene que ser “especial”.

Shotokan logo
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El caso es que me recibió un señor con abrigo en la recepción, tras colgar el teléfono me preguntó qué deseaba y le dije que me gustaría asistir a los entrenamientos que tenían lugar en ese horario; me dijo que no había problema, que él mismo era el profesor de la clase de Karate, pero que estaba haciendo funciones de “secretaría”. He de aclarar que la clase había comenzado media hora antes; me gusta ir más tarde para llegar tras el calentamiento y poder ver la clase tal cual.

El caso es que hasta 10 minutos después no le vi aparecer ya vestido con su keikogi (ya sé que lo llaman karategi, pero para mi todos son keikogi: atuendo de entrenamiento).

Hasta ese momento había estado viendo la clase, dirigida por un cinto negro (cuyo grado desconozco); el entrenamiento era aburrido, realizaban técnicas al aire durante un rato sin kime (tensión al golpear) y sin ganas; luego esperaban a que el encargado de llevar la clase se diera cuenta y les mandara otro ejercicio.

Vamos a ver, señores, las técnicas existen porque son efectivas, siempre que se apliquen bien. Es horrible ver a un cinturon negro en Karate ejecutar un nukite uchi (golpe ejecutado con la punta de los dedos) al aire y darte cuenta de que esa persona nunca ha ejecutadolanzado esa técnica contra un oponente con intención de dañar. Los golpes con la punta de los dedos han de apoyarse con el resto de la mano, y si son varios dedos los que golpean, se deberá flexionar ligeramente el dedo corazón para ponerlo a la misma altura que el resto. Además, este tipo de técnicas necesitan de un cierto endurecimiento para hacerlas efectivas, teniendo en cuenta que el objetivo siempre son las partes blandas del cuerpo (cuello, ojos, ingle, etc…) No es tan difícil señores, que ustedes se dedican a ello.

En fin, yo siempre he dicho que para conocer la capacidad de un maestro solo hay que mirar a sus alumnos, y estos no aprueban ni en septiembre…

Viendo estas cosas, me alegro de haber tenido la gran suerte de tener la el instructor y los compañeros que he tenido en Ninjutsu.

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5 thoughts on “Entrenando sin saber qué

  1. Muy bien Fernando, se puede decir más alto y no más claro.
    El problema reside cuando el “maestro” o instructor piensa que no debe entrenar o seguir con su formación.

    He leído un artículo de Furuya Sensei (Maestro de Aikido que ha fallecido) muy interesante, lleva por título “Penetrando en la realidad del Aikido” y se puede aplicar a todas las AAMM. Dejo aquí el enlace http://www.kodokai.com/articulos.php?disciplina=1&articulo=107

    Por cierto, te enlazo desde mi blog http://budova.wordpress.com

    Un abrazo.

  2. Es una pena que ocurran estas cosas. El karate ha perdido gran parte de su efectividad por gente como esta.

    Afortunadamente todavía queda “un grupo de irreductibles” galos” que intentamos que esto no pase.

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